Existe un palacio, entre los edificios monumentales que adornan la bella ciudad de Castiglione delle Stiviere en la provincia de Mántova ( a 10 Km del Lago de Garda ) que relata una de las más significativas páginas impresas en la historia de la solidaridad humana y del derecho internacional humanitario.
Es el noble palacio Triulzi-Longhi, construido en el siglo XVIII, donde en 1959, por iniciativa de Enzo Boletti, se armó el Museo Internacional de la Cruz Roja, testimoniando el hecho que un siglo atrás, en Castiglione delle Stiviere, gracias a la inteligente sensibilidad de un joven hombre de negocios ginebrino, Henry Dunant, nace la idea de lo que hoy consiste en la más importante asociación humanitaria difundida en todo el mundo. En este museo no sólo se pueden observar documentos, instrumentos quirúrgicos, camillas y equipos de campo que testimonian la actividad pasada y presente de la Cruz Roja, sino también recoger un mensaje. Es el mansaje de sodalidad y hermandad que el pueblo de Castiglione, de frente a la desgarradora carnicería humana que presenció el día después de la batalla de Solferino en 1859, transmitió sin saberlo a quien habría fundado la Gran Asociación. A partir de la noche del 24 de junio de 1859, algunas horas después de la furiosa batalla que había visto enfrentarse al ejército franco-italiano y al de los Asburgo, mientras en las colinas cubiertas de cadáveres y heridos aún se veían los resplandores de las armas austríacas en retirada, los castiglioneses vieron versarse en su pueblo miles de soldados heridos de todas las proveniencias. De frente al piadoso espectáculo de 9000 cuerpos mutilados, de rostros desfigurados que anhelaban una ayuda, de flébiles voces que imploraban la muerte, el pueblo de Castiglione y sobre todo sus mujeres, desafiando pudores, prejuicios y la inicial desconfianza de maridos y hermanos, comenzaron immediatamente a socorrer los heridos, sabiendo acoger amorosamente el dolor < humano> más allá de los estandartes, los diferentes uniformes y los incomprensibles idiomas. Muy rápidamente calles, plazas, iglesias y casa se improvisaron lugares de socorro, mientras la confusión aumentaba junto a los cadáveres y los heridos que continuaban llegando. Como testimoniará el mismo Dunant en un libro que conmovería al mundo < Un recuerdo de Solferino > , se movilizaron todos: viejos y niños, y las muchachas no dudaron en rasgar las sábanas de sus ajuares de matrimonio para fabricar vendas destinadas a los herisos.
El joven ginebrino había llegado a Castiglione para solicitar concesiones a Napoleón para sus negocios en Algeria: en cambio se encontró arrollado por la tragedia y la andada de generosidad espontánea, tratando de organizar, con el párroco Castiglionés Don Lorenzo Barzizza, una formación de socorredores, improvisados y confundidos como generosos e incansables, y el mismo se arremangó la camisa olvidando el motivo por el cual había llegado. Una idea se insinuó en ese ánimo sensibile, ya forjado en los ideales de hermandad universal, y fue la población de Castiglione a hacerla nacar sin saberlo: era la idea de la Cruz Roja Internacional, la organización que habría surgido en Ginebra algunos años después (1863) y que actualmente cuenta con más de 270 milliones de socios activos en todo el mundo.
< ...las mujeres de Castiglione, viendo que yo no hacía ninguna distinción de nacionalidad, siguen mi ejemplo testimoniando la misma benevolencia a todos estos hombres de orígenes tan diferentes y que son extraños para ellas. Todos son hermanos repiten con compasión.
¡ Honor a estas mujeres de gran compasión, a estas muchachas de Castiglione.....! > ( del manuscrito del libro de Henry Dunant: < Un recuerdo de Solferino > ) EL CAMINO DU UNA GRAN IDEA < ¿No serìa posible, en tiempo de paz y tranquilidad, constituir sociedades de socorro compuestas por voluntarios generosos y oportunamente calificados para ayudar a los heridos en tiempo de guerra? >
El 22 de agosto de 1864, esta idea previsora, sugerida a Henry Dunant por la tocante experiencia vivida en tierra italiana durante 1859, se convierte en realidad con la firma de la < Primera Convención de Ginebra> : un acuerdo mediante el cual 12 Naciones suscribían los primeros diez artículos del naciente Derecho Internacional Humanitario.En ese contexto, la Cruz Roja sobre fondo blanco inspirada en la bandera suiza, era reconocida como símbolo internacional de neutralidad, asistencia y protección en tiempos de guerra. Algunos años después, otros países adhirieron a la Convención de Ginebra y a la Cruz se agregó el símbolo de la media luna Roja, que con el mismo espíritu y la mismas finalidades se difundió en los países musulmanes. Actualmente los símbolos de la Cruz Roja y Media Luna Roja sintetizan los ideales de hermandad y solidaridad de más de 270 miliones de adherentes, y acompañan el esfuerzo de decenas de miles de voluntarios en todo el mundo, representando la más amplia organización humanitaria activa a nivel internacional. Empeñada con gran profesionalidad en llevar ayuda y sostén a los más débiles en situaciones extremas como la guerra y las grandes calamidades, la Cruz Roja está presente donde la salud, la seguridad, los derechos civiles, la dignidad humana son amenazados o resultan precarios.
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